LA PIEZA IMPERFECTA DEL INTERRUPTOR

  

Ya, cuando la globalización iniciaba su boom como único y magnífico sistema de desarrollo económico mundial, en una amistosa charla con alguien “muy preparado” para casi todo, se me intentó convencer de la necesidad de abrir puertas a un nuevo futuro; entonces y ahora quise dejar clara la diferencia entre globalización y mundialización, entendiendo la segunda como la vía de desarrollo humano en lo cultural y social, en contraposición a la búsqueda de la capitalización del hombre como parte del engranaje de un sistema basado únicamente en principios económicos.

Desde entonces, tiempos convulsos en los que el hombre como protagonista del rotar diario de esta tierra, dio un gran paso atrás. Hoy un hecho insólito lo ha puesto de manifiesto, una mínima pieza descolocada puede pararlo todo, un simple buque puede dirigir la economía mundial.

La multidependencia del sistema de producción, para el que la deslocalización fue un arma indispensable, mediante la cual se priorizó el ahorro económico a los derechos laborales de los trabajadores, hizo precisa la creación de una red de intercomunicación perfecta, nada es producto final consumible sin la participación de múltiples partes diseminadas  a lo largo y ancho del planeta y la dependencia de  los sistemas energéticos  y su distribución  son el verdadero motor de todos y cada una de esas partes de producción, lo que realmente conlleva a una dependencia total de la ya mencionada red de comunicación y distribución,  si tenemos en cuenta que es la energía no renovable la que ocupa el primer lugar en la elección  de sistemas energéticos, inexplicable opción que beneficia solo a quien ha sabido manejar bien los hilos.

Pero ¿qué y quien distribuye?. La distribución energética, el petróleo, ya está expuesta, esa sería la del motor de producción, la metiria productiva, las partes del engranaje que mueven las cadenas de montaje de miles de fábricas que nos dan el producto final, las toneladas de materiales destinadas al consumo desaforado que eleva o baja los índices de las economías estatales, esas pequeñas cosas sin importancia que unidas se elevan a miles de millones de euros/dólares, tienen un productor principal, China

China ha creado lo que podríamos llamar el comunismo capitalista, para los que se llaman politólogos una aberración, pero la realidad está ahí. El mercado internacional ha ido variando ante la competitividad de previos a la baja de la macroproducción. China, frente al anterior gran señor mundial USA, ha mantenido el pulso y sin duda ha ganado.

Si concluimos y resumimos estas reflexiones, nos encontraos con algo evidente, todo depende de los hilos dirigidos cómodamente por dos gigantes dejados crecer por la avaricia de las políticas económicas occidentales, Países Árabes y China, son los dueños de los interruptores que paralizan o ponen en marcha nuestra insignificantes vidas, ¿o no?

Pues algo tan complicado como todo esto, ha encontrado en la Madre Naturaleza su neutralizador, una tormenta de arena, sí, simplemente eso, un buque gigante,  un canal imperfecto y la paralización de la economía mundial esta servida.

La imperfección humana sigue siendo permanente, no cabe duda. D